Un nuevo enfoque desde el análisis de la estabilidad dinámica.
Gwerder y cols. (2025) acaban de publicar un estudio que permite muchas conexiones “Assessing dynamic stability in children with idiopathic toe walking during overground walking” en Clinical Biomechanics.
La marcha en puntillas idiopática (ITW) sigue siendo un desafío clínico. Aunque se asocia comúnmente con rigidez en el tobillo, acortamiento muscular, desequilibrio y alteraciones sensoriomotoras, este nuevo estudio propone mirar más allá de la articulación y observar el cuerpo en movimiento: ¿cómo se organiza el niño para no caer?
Investigadores suizos analizaron a 35 niños con ITW comparándolos con 20 niños con desarrollo típico usando análisis de marcha en 3D. Introdujeron dos medidas clave para evaluar la estabilidad dinámica:
- Margen de estabilidad (MoS): mide cuán cerca está el centro de masa del niño de salirse de su base de soporte.
- Momento angular corporal total (WBAM): refleja cuánto gira el cuerpo durante la marcha.
Hallazgos clave:
- Los niños con ITW presentan un margen de estabilidad anterior mucho más corto, indicando una estrategia de “caída hacia adelante”.
- También muestran mayor momento angular en el plano coronal, lo que sugiere más movimientos laterales y menos control postural.
- No hubo diferencias significativas en velocidad de marcha ni en parámetros espaciotemporales convencionales.
¿Qué significa esto clínicamente?
Parece que los niños con ITW no solo caminan “raro” por un tema ortopédico. Su patrón parece ser una adaptación para mantener el movimiento hacia adelante, probablemente porque aún no dominan un control central maduro de la marcha.
Este patrón se asemeja al de niños pequeños: tronco rígido, menos rotación, pasos cortos y más dependencia de estrategias primitivas.
De nuevo estamos viendo aspectos neurosensoriomotores y de neurodesarrollo en estos niños.
¿Con qué lo podemos asociar?
Un aspecto clínico muy interesante de los niños con marcha en puntas es la alteración del circuito de agarre plantar. En la prueba de fuerza, resistencia y control, tienen problemas para activar los flexores de los dedos del pie.
Además en las pruebas de equilibro se ve a menudo como los dedos de los pies parecen no reaccionar.
Si el desequilibrio anterior se controla por la actividad de los flexores de los pies (levántate, ponte en pie y haz la prueba) no estará este estudio mostrando una relación entre ambos hechos?
Implicaciones para la fisioterapia:
- Intervenciones centradas solo en estirar el tríceps sural o usar férulas pueden fracasar porque no abordan el verdadero problema: una organización motora ineficaz.
- Evaluar la estabilidad dinámica con MoS y WBAM puede ofrecer nuevas herramientas para el diagnóstico, seguimiento del tratamiento y diseño de programas de intervención más integrales.
- Puede ser interesante introducir sistemática la observación de los dedos de los pies en las pruebas de equilibrio y hacer test específico de circuitos de control motor en los dedos.
Conclusiones:
La marcha en puntillas podría ser más una estrategia adaptativa que un simple problema biomecánico.
Entender cómo se equilibra un niño mientras camina permite repensar nuestros objetivos terapéuticos: no solo corregir el síntoma, sino entrenar una nueva forma de controlar el movimiento.




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