Para qué hacerlo fácil si lo puedes hacer difícil
Los niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) presentan, además de los conocidos síntomas de hiperactividad e impulsividad, déficits marcados en funciones ejecutivas como la memoria de trabajo y el control inhibitorio. Estos déficits afectan su rendimiento académico, comportamiento y relaciones sociales. Te recomiendo que leas el capítulo sobre TDAH en el libro Trastornos del Neurodesarrollo, publicado por Elsevier este año.
En este contexto, el ejercicio físico ha emergido como una alternativa no farmacológica con efectos prometedores. Menuda novedad, verdad?
Un nuevo estudio titulado “Effect of vigorous-intensity exercise on the working memory and inhibitory control among children with attention deficit hyperactivity disorder: a systematic review and meta-analysis” (Zhang & Li, 2025), publicado en la revista Italian Journal of Pediatrics, presenta una revisión sistemática y metaanálisis que refuerza el valor del ejercicio intenso como herramienta terapéutica para este grupo poblacional.
Piénsalo, tantas técnicas complejas cuando hacer ejercicio como un niño, así intenso, podría ayudar.
🔍 ¿Qué aporta este estudio?
El metaanálisis revisó 10 ensayos clínicos aleatorizados, involucrando a más de 500 niños con TDAH, y evaluó los efectos del ejercicio de intensidad vigorosa sobre la memoria de trabajo, el control inhibitorio, la cognición general, el índice de masa corporal (IMC) y la capacidad motora.
✔️ Resultados clave:
- 🧠 Mejora significativa de la memoria de trabajo con ejercicio de intensidad vigorosa (p < 0.05).
- 🚫 El control inhibitorio no mejoró con ejercicios de máxima intensidad, pero sí mejoró con ejercicios de intensidad submáxima (p < 0.05).
- 🏃♂️ La capacidad motora general también mejoró.
- 📉 No se observaron mejoras significativas en la atención ni en el IMC.
- 🧩 La cognición general mejoró moderadamente.
⚙️ ¿Qué tipo de ejercicios se utilizaron?
Las intervenciones incluyeron:
- Juegos activos tipo persecución.
- Saltar la cuerda.
- Entrenamientos aeróbicos o de intervalos de alta intensidad (HIIT).
- Frecuencias entre 2 y 5 veces por semana, con una duración de 6 a 12 semanas.
El ejercicio submáximo (60–90% de la FC máxima) fue más eficaz que el ejercicio de máxima intensidad para mejorar el control inhibitorio, una función clave en la autorregulación.
🧬 ¿Cuál es la base neurofisiológica?
Los autores proponen que el ejercicio vigoroso:
- Aumenta la liberación de neurotransmisores (catecolaminas).
- Favorece la neuroplasticidad, mejorando el funcionamiento de áreas cerebrales como el lóbulo frontal y el hipocampo.
- Mejora el flujo sanguíneo cerebral, la oxigenación frontal y la comunicación interhemisférica.
- Estudios de neuroimagen post-ejercicio mostraron mayor activación en áreas relacionadas con memoria y control (como el giro frontal medio y el cíngulo posterior).
👩⚕️ Aplicaciones clínicas para fisioterapeutas
Como profesionales del movimiento, los fisioterapeutas estamos en una posición estratégica para:
- Implementar programas de ejercicio terapéutico estructurado en niños con TDAH.
- Diseñar rutinas submáximas individualizadas, accesibles y lúdicas, que promuevan el compromiso y reduzcan la frustración.
- Colaborar con equipos interdisciplinarios (neuropsicólogos, terapeutas ocupacionales, pediatras) para integrar el ejercicio en planes terapéuticos globales.
- Realizar seguimiento funcional de mejoras motoras, cognitivas y comportamentales.
🧩 Recomendaciones prácticas
- Comenzar con ejercicios de moderada a alta intensidad, que resulten atractivos y sostenibles.
- Monitorear la respuesta del niño mediante escalas de esfuerzo percibido o frecuencia cardíaca (64–90% FC máx.).
- Incluir elementos de juego, coordinación y toma de decisiones en la rutina.
- Priorizar la regularidad (mínimo 2-3 veces/semana).
- Evaluar con test estandarizados de funciones ejecutivas, como tareas de memoria de trabajo o control inhibitorio (ej. Stop-Signal Task).
🧠 Conclusión
El ejercicio físico intenso, especialmente el de intensidad submáxima, se posiciona como una herramienta terapéutica eficaz, segura y accesible para mejorar funciones ejecutivas en niños con TDAH. Incorporarlo en la práctica fisioterápica puede marcar una diferencia significativa en la vida de estos niños y sus familias.
Otros estudios sobre el contacto con la naturaleza también mostraron mejora de la memoria de trabajo en niños con TDAH. Piensa si unes ejercicio y naturaleza, qué potente podría ser no?
Este estudio aporta una base sólida para que fisioterapeutas pediátricos integren el movimiento no solo como medio de mejora motora, sino también como intervención neurocognitiva.
Igual hay que pensar no solo en clínica ,y salir a hacer algo intenso fuera.




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