Los problemas motores en el autismo son una necesidad urgente de reconocimiento y acción desde la primera infancia
Las dificultades motoras en personas autistas han sido observadas desde hace décadas, pero siguen siendo subestimadas y mal atendidas dentro del sistema clínico. O sea, que un niño con TEA no es únicamente un niño que no habla o no mira a los ojos.
El artículo de Kilroy et al. (2023) Motor problems in autism: A call to action for the creation of an evidence-based clinical pipeline destaca que entre el 50% y el 95% de las personas con autismo presentan problemas motores significativos, como dificultades en el equilibrio, la coordinación, y la ejecución de tareas motoras finas y gruesas. A pesar de su frecuencia, estas dificultades solo se diagnostican formalmente en alrededor del 1% de los casos.
Este desajuste entre la evidencia y la práctica clínica crea una brecha crítica en la atención. Las dificultades motoras no solo afectan el movimiento, sino que limitan la autonomía, la comunicación no verbal, la interacción social, y el desarrollo cognitivo. Desde edades tempranas, los niños con autismo pueden presentar retrasos en sentarse, gatear o caminar, así como dificultades para interactuar con su entorno y sus pares a través del juego físico.
¿Por qué no se diagnostican estas dificultades?
Aunque los manuales diagnósticos actuales (DSM-5 e ICD-11) permiten un diagnóstico adicional de trastorno del desarrollo de la coordinación (DCD), este rara vez se realiza. Ni se evalua con precisión el desarrollo motor.
Por qué?:
- Edad mínima para diagnosticar DCD: El DCD como otros trastornos del neurodesarrollo se diagnostican a partir de los 5 años, perdiéndose oportunidades clave de intervención temprana, lo que no permite por otro lado la prevención.
- Falta de conciencia en profesionales y familias.
- Escasez de herramientas específicas y adaptadas para autismo.
El artículo propone añadir una especificación diagnóstica de “con o sin deterioro motor” dentro del diagnóstico de autismo, como ya se hace con dificultades del lenguaje o discapacidad intelectual. Esto permitiría reconocer y tratar estas dificultades desde una edad más temprana, mejorando el acceso a la fisioterapia, la terapia ocupacional y a otras actividades adaptadas.
🍼 ¿Cómo detectar dificultades motoras en bebés?
Detectar problemas motores desde los primeros meses puede marcar una gran diferencia. Aquí algunas señales de alerta y recomendaciones prácticas para padres y profesionales:
🔍 Señales de alerta temprana (0 a 2 años):
- Retrasos en alcanzar hitos motores (por ejemplo, no se sienta solo a los 9 meses o no camina a los 18 meses).
- Movimientos repetitivos o poco coordinados.
- Evita el juego físico o muestra poca iniciativa para explorar el entorno.
- Dificultades para manipular objetos con las manos (ej. tomar una sonaja, transferir objetos entre manos).
🛠️ Recomendaciones para evaluación temprana:
- Observar la progresión de los hitos motores: Comparar con guías de desarrollo, sin olvidar que cada hito motor puede tener un margen.
- Utilizar la escala de motricidad infantil de Alberta: U otras escalas que evalúan el desarrollo motor en el bebé. Pero hacerlo de forma sistemática en todos los bebés durante el primer año de vida.
- Registrar en video momentos de juego libre: Esto puede facilitar la evaluación por parte de un especialista si surgen dudas.
- Educar a las familias: para la detección de posibles dificultades del bebé en la adquisición de logros motores y posturales. En este sentido es necesario hacerlo de una forma natural y sin dramatización, como a veces se ve en algunas redes sociales.
💡 Conclusión
Reconocer los problemas motores como parte integral del perfil autista es una oportunidad para mejorar la calidad de vida desde la infancia.
En este sentido recomiendo el capítulo del profesor Javier Merino en el libro “Trastornos del neurodesarrollo. Un abordaje integrativo en la evaluación y el tratamiento”.
Lo puedes conseguir aquí.
Detectar y actuar a tiempo puede facilitar que los niños desarrollen mayor autonomía, participación social y bienestar físico y emocional.
Para la evaluación del desarrollo motor y postural en el bebé destaca la Escala de motricidad infantil de Alberta (AIMS).
Recuerda que tienes un curso online sobre evaluación del desarrollo motor con esta escala hasta el 30 de abril. Míralo aquí.
La propuesta de Kilroy y sus colegas no es solo un llamado a los profesionales: es también una invitación a las familias, escuelas y comunidades a observar, comprender y actuar. Porque el movimiento no solo es desplazarse, es también una forma de conectarse con el mundo.




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