Muchas familias consideran el gateo como un hito motor secundario. Sin embargo, cuando un bebé presenta un patrón de gateo asimétrico, no se trata de una “preferencia” o una mera curiosidad, sino de un indicador clínico que merece atención.
El gateo como resultado de etapas previas
Para alcanzar un gateo estable, el bebé debe previamente:
- Experimentar de manera suficiente la posición de prono.
- Activar el core abdominal.
- Lograr la extensión completa de los miembros superiores.
- Desarrollar la disociación entre las cinturas escapular y pélvica.
Estas competencias construyen la base neuromusculoesquelética que permitirá no solo gatear, sino también avanzar hacia la bipedestación y la marcha.
Cuando la ausencia de gateo es una señal de alerta
Es cierto que en algunas culturas el gateo no ocurre por razones ambientales. Pero, fuera de ese contexto, la ausencia o retraso puede indicar:
- Hipotonía.
- Disfunciones cervicales, torácicas, lumbares o de cadera.
- Déficits vestibulares o visuales.
- Molestias digestivas que condicionan la postura.
- Limitaciones ambientales o de cuidado.
El significado del gateo asimétrico
Si el bebé gatea, pero lo hace de manera asimétrica, es necesario observar:
- Asimetrías de tono entre hemicuerpos, relacionadas con disfunciones cervicales, lumbares o pélvicas.
- Restricciones en la extensión lumbar, que favorecen patrones de flexión lumbopélvica.
- Relación con disfunciones gastrointestinales recurrentes, que generan compensaciones posturales.
Abordaje clínico
El gateo asimétrico requiere una evaluación detallada para diferenciar causas musculares, ortopédicas, vestibulares, visuales, ambientales o viscerales. La intervención incluye:
- Terapia manual somática en segmentos restrictivos.
- Ejercicios de estimulación motora (prono, disociación, fortalecimiento).
- Orientación a cuidadores para favorecer posturas y estímulos.
- Reevaluación continua para asegurar la progresión simétrica.
Conclusión
El gateo asimétrico no debe interpretarse como una variación sin importancia. Es un indicador funcional temprano que, bien reconocido, permite actuar de forma precoz y eficaz, garantizando un desarrollo motor armónico e integrado.




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