Durante años, el sistema vestibular ha sido uno de los grandes olvidados en pediatría.
O se ha simplificado en exceso, o se ha abordado sin un marco clínico claro.
Hoy la evidencia es contundente: el vestibular es un sistema organizador del neurodesarrollo.
¿Qué nos dice la investigación actual?
- El desarrollo vestibular temprano influye en la organización del control postural y visual
- Existe relación entre función vestibular, atención sostenida y autorregulación
- Alteraciones vestibulares se asocian a dificultades motoras, atencionales y de participación
- La intervención vestibular bien dosificada mejora estabilidad, funcionalidad y seguridad postural
En población infantil con dificultades del neurodesarrollo (incluido TDAH), diversos estudios han identificado alteraciones en el procesamiento vestibular que impactan en la atención, el control motor y la regulación del estado de alerta.
Pero la evidencia también es clara en algo fundamental:
no todo estímulo vestibular es terapéutico.
La eficacia depende de:
- la vía estimulada
- la intensidad y duración
- el momento evolutivo
- la integración con otros sistemas sensoriales
Clave:
No se trata de hacer más.
Se trata de hacer con criterio.
El sistema vestibular no se trabaja con protocolos cerrados, sino con razonamiento clínico, observación y comprensión del desarrollo.
Referencias clave
- Smith PF, Darlington CL. Personality changes in patients with vestibular dysfunction. Journal of Neurology, 2013.
- Pangelinan MM et al. Vestibular contributions to balance and cognition in children. Developmental Medicine & Child Neurology, 2011.
- Bigelow RT, Agrawal Y. Vestibular involvement in cognition. Current Opinion in Neurology, 2015.




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