Introducción
Recuerdo un caso que me sorprendió.
Hace años traté una chica adolescente con problemas de espalda que sufría de estreñimiento. La zona dorsolumbar estaba en cifosis rígida, así como las caderas. Pasaba mucho tiempo sentada y hacía poco ejercicio.
El estreñimiento en niños es un trastorno frecuente que suele acompañarse de rigidez en la musculatura dorsal, especialmente en la región cérvico‑dorsal, y alteraciones posturales como cifosis rígida.
En esos años era un terapeuta manual que pensaba que mi tratamiento era lo más importante. Igual también le pasa a otros. No sé…..
El tratamiento TMPI lumbar liberó sus tensiones a nivel de columna y muscular, y pudo inmediatamente después mejorar su postura pero yo sentí que no era suficiente. El tratamiento también incluyó el tratamiento del nervio vago que hacemos con TMPI, una vez confirmado que el occipital tenía un rebote rígido y el abdomen en tensión. Estaba tratando consecuencias y poco más.
Decidí proponerle más actividad física en general, pero mientras lo pensaba le dí un protocolo de yoga de 10 minutos, que incluyera extensiones repetidas y estiramientos.
Al parecer, el yoga no solo favorece la movilidad y el alivio osteomuscular, sino que también estimula el sistema digestivo y regula el sistema nervioso. Te desarrollo algunas de las principales ventajas del yoga para niños con estas características —un recurso valioso tanto en la clínica como en casa.
🧘♀️ Ventajas del yoga en niños con estreñimiento y rigidez dorsal
1. Estimulación digestiva y alivio del estreñimiento
- Las torsiones y flexiones abdominales masajean internamente, favoreciendo el peristaltismo intestinal y facilitando la eliminación.
- Posturas como Child’s Pose, Wind‑Relieving Pose, torsiones supinas y Malasana aplican presión sobre la zona abdominal aportando alivio (myyogateacher.com).
- La combinación de movimiento físico, respiración consciente y reducción del estrés mejora la frecuencia de las deposiciones en niños (enfamil.ca).
2. Reducción de la tensión muscular y mejora de la movilidad
- El yoga estira los músculos paravertebrales, mejorando la flexibilidad y disminuyendo la rigidez en la zona cérvico‑dorsal.
- Fortalece los extensores de la columna, el multifidus y los músculos estabilizadores, lo que favorece una postura más erguida y menos cifótica (yogainternational.com).
3. Regulación del sistema nervioso y reducción del estrés
- Las técnicas de pranayama y respiración diafragmática activan el sistema parasimpático, favoreciendo la relajación digestiva (realsimple.com).
- Al reducir la ansiedad y el estrés, factores que exacerban el estreñimiento funcional y la tensión postural, se mejora el bienestar general.
- Esto supone un buen complemento al tratamiento del nervio vago.
4. Mejora del dolor abdominal y calidad de vida
- En niños con trastornos digestivos funcionales como el síndrome de intestino irritable (olvida el diagnostico y deja alteraciones funcionales intestinales), el yoga ha demostrado disminuir el dolor abdominal y mejorar el afrontamiento emocional (healthychildren.org).
- La combinación de estiramiento, respiración y relajación eleva la percepción de bienestar y calidad de vida (healthychildren.org).
5. Desarrollo psicomotor y postural
- Mejora la conciencia corporal, el equilibrio y la coordinación, habilidades fundamentales en el desarrollo infantil (en.wikipedia.org).
- Favorece la concentración, control emocional y autoconfianza, facilitando hábitos saludables continuados.
Ejemplo de protocolo de yoga posterior al tratamiento TMPI
Yo no soy muy bueno en yoga, de hecho soy un madero ( no un bambú flexible…) pero un protocolo de unos 10 min al día mínimo, incluso mejor 2 veces al día si la situación es compleja podría ser muy útil.
Como ya sabes de TMPI, nada tiene tanta fuerza como un ejercicio pequeño hecho todos los días. Este punto es importante. Por eso una clase a la semana no va a tener los resultados inmediatos que esperas. El protocolo debería incluir estos puntos:
- Calentamiento: respiración diafragmática + estiramientos cervicales y de hombros.
- Torsiones controladas: supino (rodillas al pecho), torsión espinal ligera, posturas restaurativas.
- Extensiones suaves de columna: posturas como Cobra o Bridge, adaptadas a la edad y rigidez.
- Ejercicios en cuclillas (“Malasana”) para abrir la pelvis y facilitar la eliminación.
- Relajación final: respiración profunda y estiramientos tranquilos para integrar efectos.
Conclusión
El yoga puede ser un complemento terapéutico muy interesante en el abordaje TMPI de niños y adolescentes con estreñimiento y cifosis rígida, una vez que has hecho la terapia manual necesaria.
A nivel físico ofrece mayor movilidad, estimulación digestiva y alivio del dolor; a nivel psicofisiológico, promueve la relajación, regula el tono nervioso y afianza la conciencia postural. Implementado en casa, facilita la adherencia y fomenta la autonomía del niño, extendiendo los beneficios más allá de la clínica.




Comments are closed.