Es frecuente que familias y profesionales se preocupen cuando un niño camina de puntillas.
Tradicionalmente, esta conducta se ha asociado a un acortamiento de los músculos gemelos o del
tendón de Aquiles. Sin embargo, esta explicación resulta muchas veces insuficiente.
Desde una perspectiva integrativa, caminar de puntillas no es solo una cuestión muscular: es una
expresión del desarrollo global del niño.
Un síntoma, no un diagnóstico
Caminar de puntillas no debería abordarse como un problema aislado, sino como un signo que
nos invita a observar al niño en su totalidad.
Puede estar relacionado con múltiples factores:
▪️ Organización sensorial.
▪️ Regulación del tono muscular.
▪️ Integración de reflejos primitivos.
▪️ Desarrollo postural y control del equilibrio.
▪️ Procesamiento propioceptivo.
Reducir la intervención al estiramiento de gemelos puede llevar a perder información clave sobre
el origen del patrón.
El papel del sistema nervioso
El video destaca un punto esencial: muchos niños que caminan de puntillas lo hacen por una
forma particular de organizar su sistema nervioso, no por una limitación estructural.
En estos casos, el niño puede:
▪️ Buscar mayor estabilidad o seguridad.
▪️ Evitar ciertos estímulos sensoriales.
▪️ Necesitar más información propioceptiva.
Caminar de puntillas se convierte entonces en una estrategia adaptativa, no en un fallo.
Evaluar antes de intervenir
Desde TMPI, la evaluación es un paso fundamental. Antes de proponer cualquier tratamiento, es
necesario comprender:
▪️ ¿Cuándo aparece el patrón?
▪️ ¿Es constante o intermitente?
▪️ ¿Cómo es el desarrollo motor global del niño?
▪️ ¿Qué ocurre en otras áreas (juego, regulación, postura)?
Solo desde esta mirada amplia podemos diseñar una intervención respetuosa y eficaz.
Acompañar el desarrollo, no corregir el síntoma
El objetivo no es “hacer que el niño deje de caminar de puntillas”, sino favorecer una
organización más madura del movimiento.
Esto implica:
▪️ Ofrecer experiencias sensoriomotoras ricas.
▪️ Facilitar la integración corporal.
▪️ Acompañar el desarrollo del equilibrio y la base de sustentación.
▪️ Trabajar desde el juego y la relación.
Cuando el sistema se reorganiza, el patrón desaparece o se transforma de manera natural.
Una invitación a cambiar la mirada
Caminar de puntillas nos recuerda algo esencial en la práctica clínica:
el cuerpo del niño siempre tiene un sentido.
Como terapeutas, nuestro rol no es solo intervenir, sino comprender qué nos está diciendo ese
cuerpo.
Si quieres profundizar en esta mirada y ver ejemplos claros, puedes acceder al video completo
aquí




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