En la consulta es frecuente ver bebés que gatean de formas “diferentes”: con un pie hacia afuera,
en semisentado o con patrones que se alejan de la cuadrupedia clásica.
Entonces surge la duda:
¿Es normal? ¿Existe una forma ideal de gatear? ¿Es realmente importante?
El gateo suele aparecer alrededor de los 9–10 meses, aunque algunos bebés lo hacen antes, otros
después y algunos incluso no gatean. Aun así, cada vez sabemos más que esta etapa puede
aportar mucho al desarrollo infantil.
¿Qué beneficios tiene el gateo?
- Desarrollo motor
Algunos estudios recientes sugieren que cuando el gateo (o la marcha) se retrasa al menos un
mes, podría aumentar el riesgo de presentar más adelante dificultades en la coordinación motora.
Esto no significa que un bebé que no gatea vaya a tener un problema, pero sí que la calidad y el
momento del gateo pueden darnos información valiosa sobre cómo se está organizando su
sistema motor. - Desarrollo socioemocional
Se ha observado que los bebés que gatean muestran mayor capacidad para reconocer cambios en
la expresión facial de sus cuidadores (por ejemplo, pasar de una cara relajada a una de alerta).
Explorar implica pequeñas situaciones de desafío, y eso entrena al bebé en la lectura emocional y
en la conexión social. - Lenguaje y cognición
También se ha descrito que los bebés que gatean reconocen mejor vocabulario relacionado con
acciones y movimiento.
La experiencia motora no solo construye coordinación: también contribuye a la orientación
espacial, la relación con el entorno y el desarrollo cognitivo.
¿Hay una forma ideal de gatear?
El patrón clásico es la cuadrupedia con alternancia coordinada de brazos y piernas. Sin embargo,
existe gran variabilidad dentro del desarrollo típico.
Ahora bien, estudios recientes indican que la calidad del gateo (estabilidad, coordinación,
organización de los apoyos) puede aportar información relevante sobre el desarrollo motor.
Es decir, no solo importa desplazarse, sino cómo se hace.
Por eso, el gateo puede formar parte de los momentos de observación y detección precoz en el
neurodesarrollo.
¿Podemos favorecer un buen gateo?
Sí, y de forma sencilla:
▪️ Más tiempo boca abajo, desde los primeros días (siempre despierto y vigilado).
▪️ Porteo y contacto en posición vertical progresiva, favoreciendo el sistema vestibular y
la estabilidad postural.
▪️ Espacio seguro en el suelo para explorar libremente.
▪️ Adultos al suelo, jugando y acompañando a la altura del bebé.
▪️ Evitar prisas para ponerlo de pie y no usar andadores.
Muchos bebés con excelente desarrollo, incluso cuando ya se ponen de pie, siguen prefiriendo la
cuadrupedia porque es más eficiente para explorar.
En conclusión
Gatear no es solo una etapa más.
Es una experiencia que integra movimiento, emoción, cognición y relación con el entorno.
Observar cómo gatea un bebé nos permite comprender mejor su desarrollo y, si es necesario,
intervenir de forma temprana junto a la familia.
Porque en el desarrollo infantil, cada movimiento cuenta.
Esta nota está nuevamente basada en un video del nuevo canal de YouTube de Iñaki.
Si querés profundizar en el tema y verlo completo, podés hacerlo acá https://www.youtube.com/watch?v=bZBBXnJE3Zc




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